Thursday, April 13, 2006

Comenzando a sembrar

Hace un tiempo comencé a ir a la iglesia gracias a alguien muy especial en mi vida. Admito que de no ser por él, tal vez nunca lo hubiese hecho. Pues siempre busqué respuestas a mis problemas, penas y confusiones, en la soledad y...bueno, otras cosas.
No es fácil dejar en las manos de “Otro” tus problemas, no es fácil confiar cuando sientes que has perdido para siempre la confianza en todo, no es fácil abrir el corazón y dejarte llevar sin ser terco y posesivo hasta con tus confusiones y penas, por el simple temor a que ni eso sientas tuyo. No es fácil creer que “alguien” más quiera llevar tu “mochila” por ti para que sonrías y seas felíz…But maybe it is.

Estoy leyendo un libro y, bueno…cada día(cuando recuerdo leerlo) hay algo diferente y que me hace sentir que es el camino correcto a seguir, y vale la pena compartirlo.

Puede que muchos no nos emocionemos de entrada con la Palabra de Dios, y no lo haremos hasta que comprendamos que ella es más que una colección de promesas divinamente inspiradas. Hasta que comprendamos que es una fuerza viva que lleva literalmente dentro de sí el poder para hacer que esas promesas sean una realidad en nuestras vidas.
Es difícil creer que tal cosa sea posible, ¿No?
Si uno lo piensa detenidamente, no lo debería ser. En el mundo natural se puede observar todo el tiempo.
Si pusieran una semillita de tomate en tu mano y te dijeran que dentro de esa pequeña semilla seca yace el poder para producir un tallo mil veces más grande que la semilla, un montón de hermosas hojas, sofisticadísimas raíces y una cosiderada cantidad de tomates rojos, no tendrías ningún problema en creerlo. ¿Verdad? Sabes por experiencia que aunque esa semilla pequeñita no parece una fábrica de tomates, de algún modo, dado el ambiente propicio, llegará a ser una.
Jesús dice que la Palabra de Dios funciona por ese mismo principio. Que hay poder milagroso dentro de ella. Dice que es como una semillita que, una vez sembrada por fé en un corazón humano, producirá más bendiciones de las que se puedan imaginar.
Una vez que captemos eso, nos entusiasmaremos o al menos sentiremos una inocente y pura curiosidad por la Palabra de Dios.
Al leerla, uno no está simplemente leyendo, dice mi libro, estás sembrando semillas. Semillas de prosperidad, semillas de salud, semillas de protección y semillas de victoria en cada área de tu vida. Porque es la semilla espiritual que tiene poder sobrenatural en su interior para producir la cosecha de una vida entera.
Solo dedicándole tiempo y amor a esa semillita, podrás ver sus frutos. No es tan sencillo, es cierto, pero tengo el presentimiento de que Dios tiene un pedacito de tierra en su enorme huerta, con el nombre de cada uno de nosotros, esperando que nuestra plantita comience a crecer.

Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece (1 Pedro 1:23)

Crezcamos de Fe en Fe , Por: Keneth y Gloria Copeland

1 comment:

Anonymous said...

congrats! :)
bendiciones.