Es lo que muchos dicen del Pico Duarte, es lo que muchos que nunca han encontrado nada dicen de ese lugar. Es una loma en la que no haces más que pasar trabajo, coger frío, esplotarte las rodillas y llenarte de lodo... ¡Pura mentira! Hay que ir con el corazón abierto...
Es un lugar lleno de vida y en el que a causa del esfuerzo físico, tal vez el dolor o la tranquilidad, te encuentras contigo y con Dios. Te sueles dar cuenta de qué cosas son realmente importantes en tu vida y de cuales son los sentimientos que hay en tu corazón.
Hace años había subido. Con esta, tres veces en total. Creo que esta será la inolvidable. De la que aprendí como nunca antes.
Cada etapa de nuestras vidas es muy distinta, pero muchas veces arrastramos de una etapa a otra un equipaje pesadísimo que no hace más que darle un amargo sabor a los besos y miradas que cada día nos trae. Esta vez necesitaba subir para encontrar a una persona fuerte del estilo que tal vez no soy. Mis intenciones, por resentimiento, eran borrar TODO lo que me ha hecho sufrir, y continuar con mi vida como si nada hubiese pasado, quería encontrar ese sentimiento que me hiciera ingreída y egoísta, orgullosa e incapaz de perdonar o mirar atrás... pero Dios no lo permitió.
A diferencia de las otras veces, esta, encontré lo que hace tantos años buscaba sin nunca encontrar. En realidad, fui bendecida con dos cosas con las que no me esperaba topar, y le doy gracias a Dios aunque pierda la más importante de ellas, porque al menos yo pude dejar atrás, en el lodo mientras bajaba, todo el odio, todo el resentimiento, todas las lágrimas y malos momentos que no me han dejado perdonar y continuar con el camino que desde hace tanto mi corazón me ha dicho es el indicado. Muchas veces en nuestra vida buscamos las respuestas a nuestras dudas fuera de nosotros, cuando en realidad están dentro, muy profundo . Duele un mundo dejarlas salir, (un tobillo jodido, las rodillas esplotadas, lastimar a quien más queremos sin que sea nuestra intención) pero sin pasar por ese dolor, nunca sabremos que es lo que sentimos en verdad.
El fin de semana de mi cumpleaños fue maravilloso, (con una lagrimita al final y todo), fueron unos días perfectos en los que me sentí felíz. Adolorida y agotada físicamente, pero con el alma ligera y un dulce sentimiento de amor y tranquilidad que mi corazón hace mucho necesitaba. Me sentí felíz porque en mi corazón, a pesar de lo que me dijeran, sé que tomé la desición correcta sobre con quien los quería pasar. El corazón no se equivoca. El amor siempre me ha mantenido como una persona compasiva, afectiva y respetuosa y eso lo valoro mucho.
Inicié el viaje dudosa y confundida. A la mitad encontré lo primero que buscaba. Me sentí bendecida y tenía muchos deseos de llorar, pero me controlé. Al momento de iniciar el descenso me sentía un poco impaciente pero enamorada de mi vida y sus ojos cada vez más. Me sentía agradecida de lo que había encontrado allá arriba y hasta besé las rodillas de mi amor agradecida de todo lo que Dios me ha dado... Pero algo pasó, algo que me recordó todo eso que viví abajo, todo lo que subí a olvidar, algo me dio un choque de que ya bajabamos al maldito mundo real y el temor de que todo volvería a lo mismo y me dió rabia, y me sentí lastimada y poco apreciada y fui débil; y huí en vez de hablar. Temía mucho que me mandaran a callar. Corrí cuesta abajo para que nadie me viera llorar de rabia. Lloré mientras corría, rebasaba a todo el mundo sin importarme si esa era la velocidad indicada.
Abandoné el ritmo que mi corazón feliz y dulcito había preferido tomar, por uno que al cabo de una hora terminó por ser la causa de que esta mañana un médico me obligara a llevar una benda en el tobillo durante una semana. Suerte que nadie me vio resbalar, pero si alguien me vio llorar de rabia mientras daba los dolorosos pasos post-torcedura. Me chequeó el tobillo y preguntó por mi rostro tan duro que no pareciera ser por el tropezón. Y confesé. Después de todo, si su vida es Dios, tal vez él lo envió a cuidarme mientras bajaba de esa loma, tal vez Dios sabía que mis intenciones eran hacerme daño. Tal vez lo envió para que supiera que él exhiste y que lo debo dejar hacer su voluntad. Me hizo tres preguntas, me pidió que fuera a su ritmo y que al llegar abajo me haría las mismas preguntas una vez más. Y así fue. Y así pasó. No rehusé, sentí tranqulidad y me dejé llevar, y todo desapareció.
Por primera vez en mi vida dí la espalda con todo el dolor de mi alma a lo que más amo, preocupada y sintiendo que me necesitaba, sabiendo que tal vez sufriría sin mí, que tal vez me odiaría por el resto de mi vida, que nunca he tenido el corazón para dejarlo sufrir... pero Dios me decía que continuara bajando, que la respuesta la tendría que esperar. Entre tanto lodo, tropezones y lágrimas incuestionadas ni ordenadas a parar, encontré el perdón. Me perdoné por no haber perdonado, me perdoné por haber sido tan orgullosa, perdoné y dejé atras TODO lo malo para dar comienzo a todo lo bueno.
Al llegar abajo me miró y al hacerme las preguntas, pidiendo que las respondiera solo para mí, me vio sorreir y lloré de felicidad. Me dijo que tiene la impresión de que encontré lo que buscaba y que lo esperara sin juzgar sus duras palabras.
Lo abandoné, pero lo esperé con ansias y un corazón lleno de amor, preocupación y miedo. Me sentí culpable por lo que hice, pero necesitaba botar toda esa basura que no había podido dejar salir de mi corazón para recibirle, en ese mundo real que siempre odié, con el corazón limpito ynuevo, totalmente abierto y comprometido.
En esa "simple loma", Cada quien encuentra en su corazón cosas muy distintas, cuando se enfrenta a sus propios temores, dolores y sentimientos. Algunos encuentran el odio, otros el amor, otros encuentran el perdón, la furza y la humildad para dejar que Dios nos dé una manita y nos muestre lo grande que es...
Hay palabras que suelen ser muy duras de escuchar, esta vez me dolieron de una forma inexplicable que nunca había experimentado. Fueron duras, fueron fuertes, fueron las que siempre he temido escuchar. Ante mis ojos ví derrumbarse la ilusión de la primera cosa que encontré alla arriba. Lo que mi corazón anhelaba, lo que subconscientemente subí a buscar :( Pero no pienso juzgar, el corazón sabe lo que siente... Espero que Dios sepa lo que hace y seré paciente, y seré sincera con él. Si es lo que el quiere, seguiré ese camino que estoy ahora puramente lista para iniciar. Yo tengo las respuestas a mis preguntas, cada quien se las encontrará en el momento indicado... Cuando el corazón se rinda y deje el orgullo de lado.
Tuve un arranque de ira... es como una cita de Maya Angelou que postee hace unos días...
Bitterness is like cancer. It eats upon the host.
But anger is like fire. It burns it all clean.
Con el corazón limpito, sólo quiero ser felíz, sólo quiero sonreír, solo quiero continuar. Sólo quiero abrir los ojos y por primera vez an tanto tiempo ser inocente y simplemente dejarme llevar :)
Tuesday, January 31, 2006
Subscribe to:
Post Comments (Atom)


2 comments:
Me gustó mucho lo que escribiste. Ojalá le puedas dar una checada a mi blog. http://carloscalderonledezma.blogspot.com
Me gustaría tu opinión.
Ciao
En esas cosas siempre hay que estar claros q habran 2 puntos de vista- el de uno y el del otro.
Pero, del cual cada quien se tiene que ocupar es del de uno mismo. Y Dios tiene distintos caminos y aprendizajes para cada quien. Hay que saber cuando escuchar...
Yo tengo que ocuparme mas de mi misma.
Post a Comment